Que los cables submarinos, ya sean de comunicaciones o de energía, se han convertido en un actor de primer nivel en la geopolítica del planeta, está fuera de toda duda. Los casos de cortes y sabotajes que se han dado en los últimos meses, junto a las enormes inversiones que están teniendo lugar entre compañías con la IA en la ecuación, dan fe de ello. Sin embargo, si el corte de cables ocurre en un lugar de alta tensión como Taiwán, el incidente adquiere otro cariz.
La sospecha del sabotaje. No es la primera vez en el enclave, como hemos contado antes, pero ha vuelto a ocurrir. Las autoridades de Taiwán han detenido un barco de carga bajo la sospecha de haber cortado un cable de comunicaciones submarino que conecta la isla principal con el archipiélago de Penghu, ubicado a unos 30 kilómetros al oeste.
Aunque la investigación sigue en curso, el suceso se suma a una serie de incidentes similares que han generado inquietud sobre posibles tácticas de sabotaje marítimo por parte de China y Rusia. El problema: el barco está tripulado por ciudadanos chinos.
La detención. Un guardacostas taiwanés detectó que la embarcación, un carguero en mal estado con múltiples nombres y financiación china, se encontraba en la zona cuando ocurrió la ruptura del cable. Según Ou Yu-fei, portavoz de la Guardia Costera, era la única nave presente en el área en ese momento, lo que refuerza la hipótesis de su implicación.
Además, cuentan que el barco pudo haber utilizado un número de registro falso y cambiado de nombre repentinamente, un patrón común en actividades encubiertas.
Contexto de un “posible”. Tal y como ha contado el New York Times, el incidente ocurrió alrededor ayer martes a las 3:24 a.m., poco después de que una patrulla taiwanesa ordenara al carguero que abandonara la zona por encontrarse demasiado cerca de los cables submarinos con el ancla echada. Este detalle ha llevado a las autoridades a considerar la posibilidad de que el barco aprovechara su salida para realizar un acto deliberado de sabotaje.
Cables cruciales. El corte de cables submarinos de comunicaciones siempre es un accidente grave, pero en el caso de Taiwán un poco más. ¿La razón? Depende en gran medida de estos cables para su conectividad con sus islas periféricas y con el resto del mundo. Si bien pueden dañarse por causas naturales como terremotos o el envejecimiento del material, la razón más común es el arrastre de anclas de barcos o redes de pesca.
De hecho y como recordábamos, los patrones recientes han llevado a algunos analistas a especular que China y Rusia podrían estar recurriendo al sabotaje deliberado como una forma de acoso en el mar.
Una tendencia. Se podría hacer un resumen del número creciente de casos similares en los últimos tiempos. En 2023, un cable entre Taiwán y las Islas Matsu fue cortado, afectando las comunicaciones durante semanas. A inicios de 2025, un cable digital que conecta Taiwán con Corea del Sur, Japón, China y Estados Unidos sufrió daños, con indicios de que un barco chino pudo haber arrastrado su ancla sobre él. En noviembre de 2024, dos cables de fibra óptica en el mar Báltico fueron cortados, y las investigaciones apuntaron a un carguero de bandera china/rusa.
En respuesta a esta tendencia, el gobierno de Taiwán ha intensificado la vigilancia de su infraestructura submarina y ha elaborado una lista de más de 50 barcos sospechosos, muchos de ellos registrados con banderas de conveniencia (como la togolesa, usada por el buque detenido).
La respuesta. Hace unas horas, China ha acusado a Taiwán de manipular políticamente el reciente incidente del cable submarino. Según Pekín, el gobierno taiwanés ha exagerado la situación sin contar con pruebas concluyentes, con el objetivo de alimentar tensiones y obtener rédito político.
Zhu Fenglian, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del gobierno chino, minimizó el mismo, afirmando que los daños en cables submarinos son accidentes marítimos comunes que ocurren más de cien veces al año en todo el mundo. Además, acusó al Partido Progresista Democrático (PPD), que gobierna Taiwán, de utilizar el suceso para manipular la opinión pública sin que sus reclamos tengan apoyo real. Por su parte, el gobierno taiwanés ha rechazado las afirmaciones de Pekín, insistiendo en que existen indicios claros de un posible sabotaje, sobre todo porque el barco con vínculos chinos estaba presente en la zona cuando ocurrió.
Implicaciones geopolíticas. De confirmarse las sospechas de Taiwán sobre un daño intencional, el hecho podría escalar las tensiones entre la isla y China. Como hemos ido contando, Pekín considera a Taiwán como parte de su territorio y ha aumentado la presión sobre la isla en los últimos años mediante incursiones militares, presión económica y ciberataques.
Habrá que esperar, ya que el caso ha sido remitido a los fiscales para una investigación más profunda. Mientras, la isla continúa reforzando sus medidas de seguridad para evitar nuevas interrupciones en sus comunicaciones submarinas. En un contexto en el que el control de las redes digitales y la infraestructura crítica se ha convertido en una herramienta de guerra híbrida, estos incidentes refuerzan la percepción de que el “vecino” podría estar explorando formas de desestabilización indirecta sin llegar a un conflicto abierto.
Imagen | 總統府, Taiwan Coast Guard
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