“La fórmula gödeliana es el talón de Aquiles de la máquina cibernética, y por ello no cabe esperar que podamos construir una máquina capaz de hacer todo lo que hace la mente: nunca podremos, ni siquiera en principio, conseguir un modelo mecánico de la mente”.
J. R. Lucas, Mentes, máquinas y Gödel
La Characteristica Universalis

Si me preguntarán mi opinión sobre las diez o veinte personas más inteligentes de la historia de la humanidad, sin dudarlo demasiado metería entre ellas a Gottfried Leibniz (1646-1716), uno de estos genios universales que se dedicó a casi todo y en casi todo lo que se dedicó aportó algo importante (aunque también tuvo algunos divertidos fracasos). En el campo de las ciencias de la computación también tuvo su aporte, aunque se quedó más como un objetivo a lograr que como una realización concreta.
Razonar es un juego con unas reglas. No vale contradecirse, una afirmación no puede ser verdad y mentira a la vez, o es hombre o es mujer pero no puede ser ambos a la vez… si decimos que o llueve o nieva y se da que no nieva, entonces necesariamente llueve… Leibniz comprendió que si el razonamiento humano estaba sujeto a reglas y podemos conocerlas, podríamos transformar nuestro lenguaje en un nuevo lenguaje matemático que automatizara la tarea de razonar. Leibniz pone el ejemplo de la celebración de un juicio.
Podríamos inventar una máquina en la que introdujésemos todas las pruebas y razones a favor y en contra del acusado. Después de realizar los correspondientes cálculos, la máquina resolvería, sin posibilidad de error, la inocencia o culpabilidad del reo. Al lenguaje que utilizaría la máquina para calcular, Leibniz lo llamó characteristica universalis, un lenguaje universal (como lo son las matemáticas) válido para cualquier tipo de razonamiento.
Dos siglos antes de que se inventasen los ordenadores modernos, Leibniz estaba hablando ya de lenguajes de programación y de la profunda idea de transformar el razonamiento humano en cálculo, de matematizar la mente humana ¿Es este sueño posible?
La ciencia de tener siempre razón
Los griegos se habían dado cuenta de todo mucho antes que Leibniz y crearon la lógica: toda una disciplina científica encargada de saber cuáles son las reglas de razonamiento de la mente humana. Aristóteles (el padre de la criatura) ya se encargó de hacer una teoría del silogismo (razonamiento con dos premisas y una conclusión que se deduce de ellas) que perfeccionaron los estoicos (con Crisipo a la cabeza), siguieron manejando los medievales (sobre todo en el siglo XIV), hasta llegar a la madurez de esta disciplina en los siglos XIX y XX, con aportaciones tan trascendentales como el álgebra de George Boole, la Conceptografía de Gottlob Frege (personaje éste bastante poco simpático) y, quizá la obra cumbre de la historia de las matemáticas después de los Elementos de Euclides, los Principia Mathematica de Russell y Whitehead.

La razón de ser de tan complejos trabajos (invito al lector, incluso si es matemático o está familiarizado con la notación matemática, a que eche un vistazo a la obra, por ejemplo, de Frege e intente sacar algo claro de allí) fue siempre la de encontrar un proceso mecánico (algorítmico) que permitiera razonar sin cometer ningún error. Curiosas las tareas a las que se dedica el ser humano: una ciencia hecha exclusivamente para llevar siempre la razón.
El Wiener Kreis
La Filosofía lleva en pie más de dos mil quinientos años y en todo este tiempo no ha sido capaz de dar una respuesta concluyente a ninguno de los interrogantes por ella planteados. Para muchos intelectuales esto es un escándalo: ¿qué demonios les pasa a esos filósofos que están todo el día discutiendo sin llegar a conclusión alguna? ¿Es que jamás llegaremos a solucionar las grandes cuestiones del ser humano?
Este hartazgo se hizo patente en una de las corrientes más influyentes del siglo XX: el Círculo de Viena. Un grupo de pensadores de diversos campos (físicos, matemáticos, economistas…) en torno a las figuras de Moritz Schlick, Rudolf Carnap u Otto Neurath entre otros, pensaron que la filosofía no había conseguido nada porque su herramienta, el lenguaje vulgar, no era adecuada para razonar con suficiente precisión, lo cual terminaba por llevar a errores de diversa índole (a crear pseudoproblemas, problemas donde no los hay).

Si dispusiéramos de un nuevo lenguaje libre de tales ambigüedades e imprecisiones, podríamos solucionar de una vez por todas todos los grandes problemas filosóficos. El candidato claro era un lenguaje lógico ideal y crearlo sería el último gran proyecto filosófico. Se había resucitado el characteristica universalis de Leibniz.
Así continuó la larga, y siempre inconclusa, tarea de transformar nuestros lenguajes cotidianos (naturales) en precisos lenguajes formales (tarea de formalización). Se fueron diseñando lógicas que, cada vez, abarcaban más aspectos de nuestra compleja forma de razonar. Primero teníamos lo que se llamaba lógica de enunciados, la cual solo atiende a unas pocas reglas y solo puede formalizar una parte muy pequeña del razonamiento humano (es la que se explica, o explicaba antes, en los institutos cuando en éstos se enseñaba algo).
Después se amplió a la lógica de predicados (que atendía a los cuantificadores: “todo”, “alguno” o “ninguno”), de clases, modal (introduciendo elementos temporales, deontológicos, epistemológicos, etc.) o la contemporánea lógica difusa (que juega con varios valores de verdad: todo no es blanco o negro, hay escalas de grises. Recomiendo leer a Bart Kosko. Sus libros de divulgación sobre este tipo de lógica son muy asequibles y entretenidos).
Sin embargo, hablando en términos absolutos, este gran proyecto fue un rotundo fracaso (recomiendo encarecidamente leer el libro de Richard Rorty El giro lingüístico para comprender bien el asunto y divertirse al hacerlo). No se ha conseguido formalizar plenamente el razonamiento humano. Hay muchísimos elementos en nuestro lenguaje que no atienden a reglas claras y precisas, sino que obedecen a aspectos contextuales, culturales, históricos, sociales, etc. (para estudiarlos se creó la lógica informal). Por eso aún no hemos podido pasar claramente el Test de Turing ni, a fortiori, podemos mantener una conversación convincente con cualquier chatbot que encontremos por la red. El sueño de Leibniz quizá terminará solamente como otra de tantas quimeras de la razón.
¿Renunciamos entonces al proyecto de crear inteligencias artificiales capaces de pensar como nosotros? Todavía no, sigamos viendo más aportaciones.
De números computables

Empecemos de nuevo y por el principio. Si pretendemos reducir la mente a cálculo habrá que comenzar por definir cálculo o, dicho de otra manera, definir computabilidad ¿Qué quiere decir que un número cualquiera se puede calcular? Aunque el hombre lleva haciendo cuentas desde tiempos inmemoriales, no fue hasta el pasado siglo cuando se consiguió una definición precisa de lo que significa número computable.
La respuesta se dio a la vez y con diferentes métodos, allá por los años 30 del siglo XX. Por un lado está el cálculo lambda de Alonzo Church, por otro las máquinas de Emil Leon Post y, por último, las máquinas de Alan Turing. Vamos a centrarnos en éste último, porque su definición ha sido la más famosa y divulgada.
Una máquina de Turing (MT) es algo bastante sencillo. Es una cinta de papel dividida en celdas sobre la que una especie de brazo mecánico puede leer, escribir y borrar. También puede mover la cinta hacia la derecha o hacia la izquierda. La máquina dispone de un listado de instrucciones en el que le indicamos lo que tiene que hacer (un programa. Turing lo llamaba configuración-m). Aquí lo explico más detalladamente. Pues bien, un “cacharrito” tan sencillo es capaz de calcular todo lo calculable, de tal modo que podemos definir un número computable como aquel que puede ser calculado por una MT (es Turing-computable).

Dando un paso más podemos construir una Máquina Universal de Turing (MU). Lo habitual es que una MT esté diseñada exclusivamente para una tarea concreta: sumar, restar, elevar a una potencia, resolver un tipo de ecuaciones, etc. pero podemos diseñar una que sirva para hacer todo lo que las demás hacen ¿cómo?
A Turing se le ocurrió la idea de codificar las instrucciones que le podemos dar a una de sus máquinas. Por ejemplo, podríamos ir numerando cada instrucción con un número natural: 1 significa “borrar”, 2 “mover la cinta a la derecha”, 3 “mover la cinta a la izquierda”, etc. de tal modo que cada máquina tuviese un número que la identificara (algo así como un DNI en el mundo de los robots).
Pues bien, una MU sería aquella que recibe por la cinta el DNI de cualquier MT concreta y devuelve por la misma cinta los resultados que esa misma MT concreta daría. Sería la máquina polivalente por excelencia, capaz de hacer todo lo que las demás máquinas hacen. Y, ¿cuál sería a su vez el DNI de esa portentosa máquina? Roger Penrose, en La Nueva Mente del Emperador, nos ofrece un posible número de identificación:
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Tiene 1.654 dígitos y, maravilla de las maravillas, es capaz de realizar todo lo que el ordenador desde el que estás leyendo este artículo es capaz. Es más, tu ordenador no es más que una refinada (y varios órdenes de magnitud más rápida) máquina universal de Turing. El ordenador desde el que lees esto es la materialización física de la definición de número computable. Dicho de otro modo: ¿Qué es calcular? Lo que mi ordenador puede hacer.
El problema de la parada
Supongamos que somos programadores informáticos y que nos encargan diseñar un programa para que haga una tarea determinada. Es un programa realmente complejo, con miles de líneas de código que tardamos meses en escribir. Finalmente, parece que está terminado. Damos al run y esperamos a ver si nuestra creación funciona correctamente o no. Pasan los minutos y el programa sigue y sigue trabajando… Pasan horas, días… ¿el programa se habrá bloqueado? ¿Habrá quedado encerrado en un bucle o, sencillamente, es que el problema a resolver es muy complejo y la máquina necesita tiempo?
Una simpática parodia de este asunto lo tenemos en la Guía del autoestopista galáctico…
El caso es que no hay manera de saber si una máquina seguirá trabajando eternamente o se parará con el resultado en el segundo siguiente. Turing demostró esto y su demostración tendrá grandísimas implicaciones.
Vamos a diseñar una nueva máquina a la que Turing llamará máquina D (MD). Esta máquina recibiría por la cinta todos los códigos identificativos de todas las MT posibles. La inmensa mayoría de esos códigos serían de máquinas que no sirven para nada, que no funcionan o que su funcionamiento es circular (son, propiamente, las MT que no se paran nunca). La MD sería capaz de ir catalogando las MT que va recibiendo en MT que funcionan y en MT circulares, es decir, en MT que se paran y en MT que no se paran. Evidentemente, estamos ante una máquina pensada para solucionar el problema de la parada.
Ahora vamos a diseñar una máquina híbrida, mezclando una MD con una MU. Esta máquina (DU) va recibiendo números de identificación de diferentes MT y sigue dos fases: primero la MD verifica si la MT recibida es válida o circular, y segundo, si la MT recibida es válida, la MU replica su funcionamiento y devuelve lo que la MT haría por sí misma. Hasta aquí todo correcto pero, ¿qué pasaría si a esta máquina híbrida le pasásemos el número de identificación de sí misma? Primero la MD verifica que DU no es circular y segundo la MU replica el funcionamiento de DU.
Pero aquí llega el problema: replicar el funcionamiento de DU consiste en, de nuevo, introducirse a sí misma en MD para verificar su no circularidad y ser replicada nuevamente por MU… y replicarse por MU consiste en hacer de nuevo todo el proceso… ¡y así hasta el infinito!
Entonces nos encontramos con una insondable paradoja. La MD había verificado que DU no era circular pero, al final, comprobamos que DU se repite hasta el infinito, es decir, es circular… Por el otro lado si DU se cataloga a sí misma como circular y no emprende el proceso de activar MU para replicarse hasta el infinito, se parará, luego no será circular… Entonces: ¿Es DU circular o no lo es? No hay solución, por lo que el problema de la parada es resoluble por definición.

Bien, ¿y para qué nos vale demostrar que el problema de la parada es irresoluble? Para mucho. En 1931 Kurt Gödel había hecho temblar los fundamentos de las matemáticas (golpeando duramente el programa de Hilbert) publicando sus famosos teoremas de incompletitud. Éstos, grosso modo, decían que en todo sistema axiomático (un sistema que parte de unas proposiciones iniciales o axiomas a partir de las que se deduce todo lo demás. La geometría de Euclides es un ejemplo claro de sistema axiomático) lo suficientemente complejo para describir la aritmética de números naturales y coherente (sin contradicciones), contendrá teoremas (sentencias que se deducen de los axiomas) que no serán decidibles desde el mismo sistema (sentencias que, con los instrumentos del mismo sistema, no podremos probar si pertenecen al mismo sistema o no). Resumiendo: las matemáticas no son perfectas, son incompletas.
¿Y qué tiene que ver esto con el problema de la parada abordado por Turing? Muchísimo, porque el hecho de que no sea resoluble es otra forma de decir exactamente lo mismo que Gödel. Esas MT que la DU no sabría definir como válidas o circulares, serían precisamente las sentencias indecidibles de las que habla el Teorema de Incompletitud.
Vale, ¿y qué tiene que ver todo esto con el problema de poder programar la mente humana en una máquina? Mucho, sigamos.
Penrose aplica Gödel a la mente
Roger Penrose se basa directamente en Gödel y Turing para criticar la idea de que la mente sea un ordenador. Tanto en La Nueva Mente del Emperador como en Las sombras de la mente (libros interesantes pero, en demasiadas ocasiones, de muy difícil lectura) Penrose ofrece un montón de argumentos diferentes de distinta magnitud y calado. Solo nos centraremos aquí en uno que, en cierto sentido, resume todos los demás. Discúlpeme el lector (y el mismo Penrose) si simplifico demasiado. En cualquier caso, el argumento no es suyo: J.R. Lucas ya lo expuso en su artículo Mentes, máquinas y Gödel de 1961.

Supongamos que, al fin, construimos un programa de ordenador que puede considerarse equivalente a la mente humana. Como es un programa, ha de ser un ejemplo concreto de sistema formal y, entendemos, que será un sistema coherente y capaz de efectuar operaciones aritméticas simples como la suma y la multiplicación. Como según el teorema de Gödel, contendrá fórmulas o teoremas que serán indecidibles para él, cualquier modelo matemático de la mente ha de ser, por principio, incompleto.
Nuestra mente mecánica se encontraría con teoremas con los que, por definición, no sabría qué hacer. Sin embargo, y aquí radica el quid del argumento, los seres humanos sí sabemos qué hacer cuando nos encontramos con un teorema indecidible. Como mínimo, nos damos cuenta de que algo va mal, de que hay un elemento que no encaja bien. Por ejemplo, si cualquier de nosotros se encuentra ante la clásica paradoja de Epiménides. La frase: “Todos los cretenses son unos mentirosos” la dijo Epiménides, que era cretense. ¿Es esta frase verdadera o falsa? No hay solución: si es verdadera es falsa y si es falsa es verdadera. Un computador encargado de clasificar las oraciones en verdaderas o falsas se atascaría aquí, convirtiéndose en circular. Por el contrario, nosotros no nos atascamos, detectamos sin problemas que estamos ante una paradoja y no nos pasa nada.
Podríamos intentar solucionar el problema diseñando una nueva máquina que se encargara de “desatascar la máquina inicial”, advirtiéndole de algún modo que está ante una paradoja sin solución. Vale, pero a su vez, esa nueva máquina tendría también sus propios teoremas indecidibles, por lo que haría falta una tercera máquina y así sucesivamente ad infinitum.
Es decir, si las mentes humanas son capaces de darse cuenta, de comprender algo que la computadora no puede por principio (ya no es cuestión de que en un futuro puedan construirse computadoras que sí puedan, sino que nunca puede hacerse), es que los computadores no son modelos completos de una mente humana o, dicho de otro modo, la mente humana no es del todo un ordenador.
Irreductibles qualia
Lucas o Penrose exageran el alcance del Teorema de Gödel (como se ha hecho tantas veces con la Teoría de la Relatividad o con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg). No veo que el hecho de que sistemas axiomáticos complejos sean incompletos interfiera en el diseño de una mente computacional. Pensemos en cualquiera de los programas que funcionan en nuestro ordenador personal… ¿alguno se ve afectado por el Teorema de Gödel? ¿Se encuentran con teoremas indecidibles? No, y en el caso en que un programa se encierre en un bucle infinito, el programador rápidamente lo desecha.
Igualmente creo que la mente, aceptando que fuera un programa de ordenador, no sería más que una serie de programas para resolver una amplia gama de problemas que, con total seguridad, poco se verían afectados por incompletudes o indecibilidades. La selección natural castigaría contundentemente a cualquier programa que tardara demasiado tiempo en solucionar cualquier urgencia del presente, con tanta razón más si se atasca en una iteración eterna.

Parece que todo el problema parte de una confusión esencial: no es lo mismo un modelo matemático de la realidad que la realidad misma (por mucho que tipos raros como Max Tegmark digan lo contrario). No es lo mismo un modelo matemático que describa el funcionamiento de nuestra mente que nuestra mente misma, igualmente que no es lo mismo una serie de fórmulas que explican y predicen el vuelo de un Boeing 747 que un Boeing 747 real. El Teorema de Gödel subraya una deficiencia de las matemáticas, no de la realidad misma.
Que mediante computadores podamos simular ciertos aspectos de la mente tales como una parte del razonamiento lógico o nuestra capacidad de cálculo matemático, no quiere decir que la mente humana sea un computador. Además habría que comprobar si realmente esos aspectos que parece que hemos conseguido simular, los simulamos correctamente. Un programa que juega al ajedrez, realmente, no juega al ajedrez igual que lo hace un humano por mucho que, externamente, parezca que así lo haga.
Los procesos computacionales internos del programa no tienen nada que ver con lo que ocurre en un cerebro humano cuando juega al ajedrez. Un humano no calcula miles de jugadas por segundo ni tiene un archivo con millones de partidas al que consultar. Del mismo modo, cuando yo realizo una multiplicación, mi forma de hacerlo dista mucho de como lo hace una calculadora de bolsillo.

Y luego están, por supuesto, los aspectos de nuestra mente que están lejos de ser replicados computacionalmente: los qualia, las emociones conscientes. Una máquina no es capaz de desear, sentir dolor o placer, ni ser consciente de absolutamente nada de lo que hace. Por ejemplo, pensemos en el deseo de conseguir un objetivo. Si diseñamos un programa para resolver ecuaciones de segundo grado, el programa no desea resolver ecuación alguna. Pone todo su esfuerzo, todo su ser en conseguirlo, no se cansará nunca de intentarlo; el programa está siempre perfectamente motivado pero, realmente, no le importa un pimiento resolver o no la ecuación.
Las computadoras funcionan de un modo muy diferente al de las mentes humanas y los parecidos no justifican, de ningún modo, el optimismo de los últimos tiempos hacia la posibilidad de crear, en unos pocos años, inteligencias artificiales similares a los seres humanos. La gravedad del tema estriba en la dificultad de programar un quale: ¿alguien tiene la más remota idea de cómo sería posible programar un ordenador para que se sienta, realmente, triste o contento? Ya os digo yo que no.

En el muy recomendable Conversaciones sobre la consciencia la psicóloga Susan Blackmore realiza una serie de entrevistas a los intelectuales más relevantes en este campo (Dennett, Searle, Ramachandran, Chalmers, Block, Stoerig, Varela o Daniel Wegner entre otros) y para frustración del lector, todos confiesan de una o de otra manera que no tienen ni idea.
A pesar de los notables avances de las neurociencias, sobre todo en el campo de la neuroimagen, no se ha conseguido todavía explicar, ni de modo aproximado, como ese entramado de redes neuronales altamente interconectadas, que constituye nuestro cerebro, consigue generar cualquier tipo de estado mental, ya sea una emoción o un simple recuerdo.
Tenemos una neurona que se sobreexcitada a través de sus dendritas, cambia la permeabilidad de su membrana plasmática mediante un sistema de bombas iónicas, creando una diferencia de potencial que termina por lanzar un impulso eléctrico por su axón. Al final de éste se encuentran una serie de vesículas que se abren expulsando a la hendidura sináptica gran cantidad de moléculas, por ejemplo, de dopamina. Estas moléculas van encajando en los receptores sinápticos que están al otro lado de la hendidura y mantienen su actividad allí durante un tiempo hasta que una serie de enzimas las descomponen.
Durante ese tiempo, el ser humano dueño de ese circuito neuronal, se siente bien, adquiere un estado mental determinado directamente causado por esta actividad en el cerebro. Sabemos todo esto muy bien, de modo que podemos establecer una correlación prácticamente inequívoca entre un tipo muy concreto de actividad bioquímica y un estado mental. No obstante, aquí termina todo: ¿cómo causa la presencia masiva de moléculas de dopamina que yo me sienta bien?
Deben de existir, con total seguridad, muchos más pasos en este proceso que desconocemos completamente y que han de ser necesariamente cruciales para una explicación satisfactoria de la mente humana. Los que afirman lo contrario se equivocan groseramente. He leído a muchos que parece que no ven demasiado problema en pensar que un pensamiento es un flujo de electrones en el axón de una neurona o la interacción de neurotransmisores en las sinapsis.
No parecen darse cuenta de que un estado mental no tiene las mismas propiedades que tal flujo o interacción para que podamos señalarlos como idénticos. Un flujo de electrones que se desplaza por un canal conductor, que yo sepa, no puede generar la imagen mental de mi abuela en mi mente cuando la recuerdo. Ni tampoco encuentro nada en un grupo de moléculas de serotonina que tenga que ver con una sensación placentera.
Esto no quiere decir que tengamos que recurrir a elementos sobrenaturales. No hay que lanzarse ya a hablar de espíritus inmateriales y almas inmortales. Tengo total confianza en una explicación natural y plenamente científica de la mente humana, solamente que falta demasiado por comprender para poder lanzarse a afirmar nada. No recuerdo quién la dijo o dónde la leí pero creo que esta frase ilustrativa muy bien la magnitud de nuestro desconocimiento: “Estamos aún a cinco darwins de llegar a conocer significativamente el funcionamiento de la mente”.
Fotos | Rocky Acosta | Elliot Brown | Museo de la Historia de la Computación
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ignaciolabrador
Buen artículo. Me ha gustado. Sólo un par de comentarios:
** Sobre la 'm-configuración': Según creo, para Turing la “m-configuración” hacía referencia a lo que hoy solemos referir como el “estado” de la máquina:
"We may compare a man in the process of computing a real number to a machine which is only capable of a finite number of conditions q1, q2, … qR which will be called 'm-configurations' ".
Por otra parte, la “configuración” (sin m) haría referencia al par conformado por el estado interno (la “m-configuración”) y la entrada actual:
“The possible behavior of the machine at any moment is determined by the “m-configuration” qn and the scanned symbol Ԍ(r). This pair qn,G(r) will be called the “configuration”: thus the configuration determines the possible behavior of the machine”.
Así, lo que podriamos llamar el "programa" sería más bien el conjunto de configuraciones -pares Gn,G(r)- soportados por la MT.
** Por otra parte, en el apartado en que se habla del problema de la parada y en el que se dice (última línea): "... por lo que el problema de la parada es resoluble por definición" entiendo que se trata de una errata y debería decir 'irresoluble' en lugar de 'resoluble'.
De nuevo, muy buen artículo. Me apunto "El Giro Linguistico". Ese no lo conocía :-)
riwer
Solo puede ser falsa. (y no por ello es verdadera. Que mienta uno no hace verdad que todos sean mentirosos).
Si dice que todos los cretenses son unos mentirosos, y él lo es, no puede ser dicha opción, ya que estaría diciendo una verdad y él se ha declarado como mentiroso. En ambos sentidos el acaba como mentiroso, así que simplemente no puede ser cierta.
Así que la única opción es que es mentira, él está mintiendo y no se sabe si el resto de los cretenses son mentirosos o no. (dejando de lado detalles "sutiles" como que un mentiroso no miente en el 100% de lo que dice).
Para no marear la perdiz la digo sobre mi mismo.
"Todos los Valencianos son unos mentirosos". Digo yo, que soy Valenciano.
La solución es simple, el unico mentiroso soy yo. Fin. (Es falsa con lógica).
Por otro lado volvemos a lo mismo que con tu otro artículo.
Aqui se habla alegremente con muuuchas suposiciones y afirmaciones a medias de manera unidireccional cuando no es para nada así.
El problema de la parada en programación no seria mas que una función recursiva mal diseñada.
Lo único que es cierto a ciencia cierta es que no se conoce por completo cómo funciona nuestro cerebro, y no se puede pretender simular una mente si no se entiende como funciona el cerebro que la genera.
Cuando se termine de comprender por mera lógica será 100% posible crear conciencias 100% humanas virtuales. (independientemente de si son más rápidas, más lentas, consumiendo más o menos recursos, etc).
mdv
En Chappie lo dejan bien clarito, píllate unas cuantas play y lo haces.
juan.d.sainz
La palabra "conciencia" tiene un significado muy diferente al de la palabra "consciencia". La adecuada para el título del artículo es "consciencia".
jcalvez
El problema del articulo es que esta escrito por un filosofo, y no un científico. La filosofia no lleva a nada, es solo para eso, para hablar horas de nada, y darle mil vueltas, con lenguaje complejo, a un problema simple. Claro que se puede simular una mente humana, y ya hay mucha gente seria trabajando en proyectos para lograrlo
skvan2
Depende,... para simular la inteligencia artificial de un podemita son suficientes 16kb... Introduces el texto "amo a mi lider" y su neurona comunista hace el resto.
augus1990
Bastante bien explicado. Con estos 4 parrafos se entiende perfectamente la ideal principal del articulo para los que no queiren leer tanto:
("...Bien, ¿y para qué nos vale demostrar que el problema de la parada es irresoluble? Para mucho. En 1931 Kurt Gödel había hecho temblar los fundamentos de las matemáticas (golpeando duramente el programa de Hilbert) publicando sus famosos teoremas de incompletitud. Éstos, grosso modo, decían que en todo sistema axiomático (un sistema que parte de unas proposiciones iniciales o axiomas a partir de las que se deduce todo lo demás. La geometría de Euclides es un ejemplo claro de sistema axiomático) lo suficientemente complejo para describir la aritmética de números naturales y coherente (sin contradicciones), contendrá teoremas (sentencias que se deducen de los axiomas) que no serán decidibles desde el mismo sistema (sentencias que, con los instrumentos del mismo sistema, no podremos probar si pertenecen al mismo sistema o no). Resumiendo: las matemáticas no son perfectas, son incompletas. ...")
("...Nuestra mente mecánica se encontraría con teoremas con los que, por definición, no sabría qué hacer. Sin embargo, y aquí radica el quid del argumento, los seres humanos sí sabemos qué hacer cuando nos encontramos con un teorema indecidible. Como mínimo, nos damos cuenta de que algo va mal, de que hay un elemento que no encaja bien. Por ejemplo, si cualquier de nosotros se encuentra ante la clásica paradoja de Epiménides. La frase: “Todos los cretenses son unos mentirosos” la dijo Epiménides, que era cretense. ¿Es esta frase verdadera o falsa? No hay solución: si es verdadera es falsa y si es falsa es verdadera. Un computador encargado de clasificar las oraciones en verdaderas o falsas se atascaría aquí, convirtiéndose en circular. Por el contrario, nosotros no nos atascamos, detectamos sin problemas que estamos ante una paradoja y no nos pasa nada.
Podríamos intentar solucionar el problema diseñando una nueva máquina que se encargara de “desatascar la máquina inicial”, advirtiéndole de algún modo que está ante una paradoja sin solución. Vale, pero a su vez, esa nueva máquina tendría también sus propios teoremas indecidibles, por lo que haría falta una tercera máquina y así sucesivamente ad infinitum. ...")
("... Parece que todo el problema parte de una confusión esencial: no es lo mismo un modelo matemático de la realidad que la realidad misma (por mucho que tipos raros como Max Tegmark digan lo contrario). No es lo mismo un modelo matemático que describa el funcionamiento de nuestra mente que nuestra mente misma, igualmente que no es lo mismo una serie de fórmulas que explican y predicen el vuelo de un Boeing 747 que un Boeing 747 real. El Teorema de Gödel subraya una deficiencia de las matemáticas, no de la realidad misma. ...")
Hay gente que sin entender el mensaje principal de la publicacion va a criticar, porque no peuden sacarse el preconcepto de creer que la mente humana funciona como una computadora. Se concentran en un problema concreto que expone el articulo sin pensar que es solo un ejemplo de un problema mucho mas general. Tampoco se ponen a pensar ni siquiera problema que surgirian al intentar imitar el pensamiento humano con una maquina ¿como sabe una maquina que es una maquina sin que se lo diga un humano?, ¿como sabe la maquina que es un ente en sí mismo? etc.
Saludos.
boca
El verdadero problema es que se olvidan del error. La principal característica de la mente humana (aunque no he visto que nadie lo haya dicho) es sobrevivir al error, convivir con él, crear la realidad a partir de él.
Por ejemplo, una metáfora no es más que un error elevado a arte.
encore121
Que pedazo de articulo, muchas felicidades por el ya que es magnifico y expresa muchas de las cosas que yo he intentado explicar y nunca encontré la forma de hacerlo. Felificades!!!
bellotari.disimulado
Santiago este post es sencillamente el mejor de todos los que recuerdo haber leido de xataka. Brillante, mi enhorabuena por el artículo.
Llámame grosero como lo haces no me importa si eso hace que nos des este tipo de clases tan ilustrativa y didáctica. Me he quedado como 10 min pensando sólo en los problemas irresolubles. La parte de la explicación sobre el funcionamiento de una máquina turing está muy documentada y fácil de entender. Muchísimas gracias.
Aún leyendo tu magnífico artículo no estoy de acuerdo. Que el funcionamiento de nuestra mente aún no lo hemos podido relevar eso no significa que sea este funcionamiento exclusivo de los ser humanos. Además hay muchísimos avances en neurociencia que se acercan a una compresión mucho mayor de la que había hace pocos años. Te recomiendo ver alguna conferencia de Álvaro Pascual Leone. Toca muchísimo el funcionamiento de la conciencia y los experimentos de etm relacionados con ella.
Veo que un problema de base está en que si nos ceñimos a la definición del teorema de indefinición y lo aplicamos a la mente humana vemos que nuestro entendimiento esta limitado aunque seamos capaces de entender paradojas. Aunque la neurología no lo explique todo sabemos que nuestra conciencia reside en el cerebro y este a su vez es un sistema finito. ¿Se puede simular un sistema finito? Diria que si aunque nos parezca que es muy difícil.
Pablo-Gap2
Todo parte de una premisa actual con lógica binaria o digital, y todos olvidan que la naturaleza es analógica y el día que las computadoras sean analógicas se abrirá un mundo desconocido; Einstein afirmaba que la lógica te sirve para ir del punto A al punto B, pero la imaginación te llevará a cualquier parte, ingrediente que las computadoras que solo manejan ceros u unos no son capaces de comprender...
diegothm
Me ha gustado mucho el articulo, en mi humilde opinión creo que los seres humanos somos algo así como "maquinas repletas de sensores", pero no son sensores que introducen solamente un dato en nuestra mente como los sensores artificiales sino sensores que nos dan intuición, nos aportan sensación de alegría,placer,tristeza,miedo,etc... mediante los complejos mecanismos biológicos (como los que se nombran en el articulo).
Al ser capaces de relacionar toda esta información adquirida por estos "sensores naturales" y poder obtener conclusiones de esa información.
Los animales hacen todos lo mismo, obtienen información de sus sentidos y actúan acorde a esta información pero los humanos lo hacemos dependiendo menos de la intuición y mas de la razón (ya que podemos hacerlo dado nuestro gran cerebro).
Queda mucho por recorrer en este campo pero esperemos que los avances científicos y tecnológicos nos den mas sorpresas agradables en el futuro.
Cufloc
No podría describir lo que me ha impactado este artículo, desde la corrección ortográfica (algo que, últimamente, parece tomarse como el pito del sereno), hasta la maestría que se desprende de su redacción (tanto por conocimiento del tema "léete esto", "Recomiendo esto", "Esto es complicado" como por redacción sencilla y por las evidentes ganas de que se comprenda) pasando por las ideas expuestas.
Reitero, me ha gustado mucho. Ojalá se pudiesen puntuar artículos y redactores .
PD: Por fin entiendo (la mayor parte de) tu biografía, Santiago Sánchez-Migallón
soynada
No esto muy de acuerdo con el tema, que me explique alguien x que queremos hacer humanos robóticos con conciencia, en vez de invertir en que seamos mas humanos he aquí en este articulo el gran engaño que es,ademas de contradecirse mucho, si nuestro cerebro es un simple receptor de lo natural por medio de sus conexiones y con capacidad para conectarse con todo, para que hace falta una maquina descubramos el infinito cerebro que tenemos y las maquinas utilizarlo.as para nuestra salud,ahondemos mas en nosotros humanos y encontraremos todo el poder que tenemos, que ni lo sabemos todavía maquinas no humanos si, para llegar al conocimiento nuestro el humano, que falta nos hace.
davidcarvajalg
Brutal el artículo, me ha gustado mucho. Yo soy ingeniero informático y apasionado de estos temas, aunque a un nivel bastante neófito. Entiendo bien cómo funciona una máquina, entiendo de matemáticas, de lógica y un poquito solo de algunos otros temas que mencionas, aunque menos. Me ha gustado mucho el repaso por todos los frentes que atacan a esta compleja cuestión. Asimov estaría orgulloso =)
ricardosoto1
El hecho de que se piense que no se puede crear una inteligencia artificial porque no seríamos capaces de crear el código de programación que replicase el funcionamiento de un sentimiento como el amor, o porque habría problemas que una máquina no podría solucionar quedándose embuclada, es un argumento equivocado.
Si te enterases que tú eres un robot orgánico creado por el gobierno o por quien sea, seguramente dirías, que no es cierto porque tu sientes; que tú, por ejemplo, amas a tu mujer de la que estás enamorado. Pero y si te dijesen que ese sentimiento que tu crees tener no es más que un código de programación predestinado a que encontrases a una mujer de ojos negros, morena, de pelo rizado, de 1,67 cm, y que se llame Rosa. Y que cuando encontraste a esa persona, tu mujer o novia, se ejecutaron otra serie de programas predestinados a conocerla y a entablar una relación con ella... Pues probablemente no te lo creerías, y pedirías pruebas. Bien, si además te diesen pruebas de cómo te han fabricado,...te lo creerías, pero quizás quien te programó, no contó con que un día te dirían que eres un robot, con lo cual en tu programación esa casuística no estaba codificada y lo más seguro es que tu mente entraría en shock, te volverías loco, y entrarías en un blucle infinito, además de entrar en un manicomio, donde hay muchos así....Desde fuera, cualquiera que hubiese estado observando todo sin saber previamente que hay robots entre nosotros, ya podría pensar que todos esos locos con enfermedades mentales que están embuclados en sus pensamientos paranoicos, quizás son robots como tú.
Bueno todo esto en realidad era para hacerte ver que la mente humana también se queda embuclada, y tiene fallos. El que sepamos discernir cuando estamos ante un problema sin solución y parar de buscar. No es motivo para decir que no podemos crear una inteligencia artificial porque una inteligencia artificial se podría quedar embuclada en determinadas situaciones. El que la mente humana sea capaz de procesar un problema sin solución buscándole una salida, que no una solución, solo indica que es capaz de hacerlo para ese problema u otros en particular, pero la mente humana se queda embuclada buscando una solución a otros problemas para los que no estamos capacitados a darles una solución o una salida. A estos problemas les llamamos enfermedades mentales. ¿Qué es un enfermo mental, sino más que una persona a la que le falla la mente?
Una inteligencia artificial, no tiene por qué funcionar a la perfección por el mismo motivo por el que la mente humana tampoco funciona a la perfección.
thor_pedo
Gran artículo Santiago. Enhorabuena!
noecadiernoalonso
No me creo nada,tenian mas recursos, los antiguos que nosotros, digo recursos mentales, pero me gusta esta filosofía, solo se saver que la mente es dañina.
ratiosu
Hasta que no se sepa cómo funciona una neurona y el propio cerebro, poco vamos a poder hacer. Y la computadora con conciencia es imposible que sea como nuestros ordenadores actuales. Necesariamente será biónica, cuántica y autónoma.
imad
Nunca había oído hablar del Teorema de Incompletitud, muy revelador y esclarecedor. Recuerdo que en clase de filosofía en bachillerato hablamos sobre como nuestra naturaleza junto la de nuestro cerbero eran muy complejas y que si nuestro cerebro fuera más simple, entonces seríamos demasiado simples para poder entenderlo. Esta "paradoja" me recuerda de alguna forma a lo que sucede cuando introducimos el numero de identificación de la maquina híbrida dentro de si misma, aunque sé que es más complejo que esta comparación. Me ha encantado el artículo, muchas gracias por compartir, espero con ansias que sigan apareciendo artículos tan apasionantes cómo este. Saludos.
kevinbrian
y el resumen lvl 5 papu? denunciado
soynada
La mente no esta en el cerebro,ni la conciencia...el cerebro es un receptor.si no fuese por la himaginacion no seriamos inteligentes.......que dudo que lo seamos.
cusa123
Para la proxima, un breve resumen!